Alarmismo y Cizaña: inmigración desde el África Negra

Antes de comenzar el texto tenemos que aclarar que nos vamos a referir en él, en principio, a un tipo de inmigración que, pese a lo que hagan pensar los medios de comunicación de masas, es minoritario con respecto a otros de distinto origen o medio de llegada a España. Y lo haremos así por los despropósitos dichos acerca de los últimos acontecimientos ocurridos en Ceuta y Melilla. Por tanto, por favor, que nadie se sienta al margen, que nadie crea que ignoramos sus realidades.

Desmemoria del saqueo.

En el último tercio del siglo XIX, en Europa se entremezcla el nacionalismo exacerbado con el capitalismo salvaje y su sed de materias primas y nuevos mercados. El inevitable resultado de la suma de esos factores es el imperialismo ( y la Primera Guerra Mundial, pero no es el momento ni el lugar). Sobre las mesas de las cancillerías se trazan fronteras en África con escuadra y cartabón, separando a miembros de unas etnias y mezclando dentro de ellas a otras sin nada en común, y los territorios (en gran medida sin explorar) se reparten entre Alemania, Francia y Gran Bretaña y, en menor medida, Portugal, Bélgica, Italia, España y Holanda.

El proceso que seguirán las potencias europeas para hacerse con las riquezas del continente será costoso, y tendrá como consecuencia a largo plazo la pérdida de identidad de los grupos étnicos, que hoy sólo conservan el nombre, la lengua (no todos) y poco más. Por ir adelantando cosas, los grupos étnicos vendrán de perlas a los estados con intereses en África para sus propias disputas. No hay que idealizar tampoco al África precolonial, hubo imperios, como el zulú o el ashanti. Y los pueblos pastores nómadas a veces sometían a los agricultores sedentarios. Pero África seguía su propio ritmo, que no tenía por qué llevar, frente a los que hablan de “pueblos primitivos”, al mismo puerto que el nuestro. Volvamos a lo importante, resumido en dos conceptos: saqueo y pérdida de identidad.

Demos un salto cronológico. Llega, a partir del año 1959, la “descolonización”. No nos engañemos: las antiguas metrópolis no dejarán nunca de influir en los nuevos estados, y además ahora también intervienen las potencias involucradas en la guerra fría.

Comenzará una dinámica que llega hasta nuestros días. Dictaduras mantenidas por unos y otros, así como democracias fallidas siempre en función de sus intereses económicos o estratégicos. Las guerras que se nos venden como “tribales” son conflictos armados por los intereses económicos de multinacionales o antiguas metrópolis que apoyan ejércitos estatales o “rebeldes”.

Tenemos por tanto en el África Negra, como consecuencia de lo anterior y más cosas que por espacio e ignorancia no mencionamos, a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: Guerra, Hambre, Muerte y Peste. Cambiemos peste por malaria y ébola, tanto da: sea como fuere a la industria farmacéutica le importa un pijo, no va a costear estudios ni fármacos que no le proporcionen beneficios. Con semejante cabalgadura por encima, no podemos extrañarnos de que lxs más jóvenes y fuertes se lancen a la travesía del desierto para llegar a unas tierras donde, según la televisión, manan leche o miel y se atan los perros con longanizas .

Los buenos discípulos de Goebbels.

Es bien sabido que este personaje, responsable de propaganda de la Alemania nazi, dijo aquello de que una mentira repetida hasta la saciedad terminaba convirtiéndose en verdad para eso que denominan opinión pública. En el caso que nos ocupa, como en otros tantos, el Estado español cuenta con infinidad de loros que repiten sin descanso falacias que los españolitos terminamos por creer a pies juntillas. Para distraer la atención de los verdaderos problemas sociales y “cerrar filas” apelando a los sentimientos más primarios, los Estados habían encontrado una buena solución: buscar uno o varios enemigos externos. Para desviar la atención del paro, la corrupción, la pretensión de acabar con lo público, los deshaucios, el empobrecimiento y tijeretazos varios, qué mejor que convertir al inmigrante en ese enemigo, ya sea externo o interno. Así que vamos a puntualizar una serie de cosas:

Ya lo habíamos adelantado a grandes rasgos: la mayoría de quienes llegan a estas tierras en busca de un futuro,o al menos un presente mejor, no lo hacen ni en patera, ni saltando vallas “disuasorias” adornadas por concertinas, ni a nado, ni en vehículos kamikaze, ni escondidos en vehículos en recovecos inverosímiles. Llegan en aviones o trenes, aunque ello les cueste sus menguados ahorros. Una manera, por tanto, bastante pacífica para la gente bienpensante. Exactamente de la misma manera que centenares de españoles están emigrando a Europa y América.

Primera falacia: los negros africanos llegan de forma masiva. Prácticamente meten en nuestras mentes el concepto de invasión. A ello ayuda el hábil manejo de cifras que, como las estadísticas, sirven para decir lo que al manipulador le viene en gana. “Y no es todo, compatriotas, que hordas enteras aguardan en el monte Gurugú”.

Esto nos lleva a una segunda falacia: la que hace que creamos que las intenciones de quienes arriesgan sus vidas navegando en condiciones infrahumanas con consecuencias en demasiadas ocasiones mortales, quienes saltan, nadan o se esconden en vehículos, no son pacíficas. Y de ello se encargan los medios de comunicación de masas al hablar de “asalto” a las fronteras. Si unimos ambos conceptos, “asalto” y “masivo”, la idea de una invasión no quedará lejos de nuestras mentes.

Otra falacia es la del “efecto llamada” que podría tener entre lxs posibles candidatxs a habitar estas tierras un “relajamiento” de la alerta fronteriza, la retirada al menos de las concertinas u otra medida garante del derecho a la integridad al menos física. También ésta convenientemente mezclada con otra, revestida de invocación a los derechos humanos: que las mafias dedicadas a estos menesteres se beneficiarían de tal efecto. Aún no hemos visto desarticulada mafia alguna. Si acaso, alguno de los encargados del trabajo sucio detenido. Y es que eso, o no entra dentro de las preferencias de los gobiernos, o es demasiado complicado como para meterse en berenjenales. Y el efecto llamada real no se puede conjurar. Esta llegada terminará para muchxs en un CIES sobresaturado, que no es sino una prisión para personas que no han cometido ningún delito.

Y así tenemos a grandes rasgos satisfechos los deseos del Estado: se ha desviado la atención de lo que no interesa que se vea, se ha encontrado un enemigo común interno- externo “violento y alevoso”, y el deseo de que tal enemigo no “invada” nuestro suelo, apelando a la ayuda de los responsables de la Europa-Fortaleza , se ha convertido en objetivo primero de las mentes patrias.

No podemos acabar este punto sin echar unas maldiciones a la Guardia Civil que disparó más de centenar y medio de pelotas “de goma” a personas que se estaban ahogando. Como nadar en el mar no es hacerlo en una piscina, como en cualquier caso hacerlo entre muchos es agobiante, como hacerlo con la ansiedad que provoca el riesgo de no conseguir lo deseado es doblemente cansado, al escuchar disparos unx no puede distinguir si se trata de fogueo, de balas, de pelotas de goma o de gominolas. Y si los impactos de lo que se trate están cerca, el pánico es inevitable. Y el pánico sin hacer pie es mortal. Que los quince muertos, contabilizados de momento, caigan sobre sus conciencias como quince losas.

Divide y vencerás. Cizaña y clase obrera.

Es cosa sabida que en los tiempos de crisis del capitalismo afloran los fascismos, o como mínimo, sus facetas nacionalistas y xenófobas. También es sabido que se tiende a echar la culpa de los males propios a quien está en peor situación, no al gobierno, banca o empresariado. ¿Quién no ha oído en un bar esas conversaciones en las que se acusa a lxs inmigrantes (ahora nos referimos a todxs) de obtener ventajas a la hora de obtener una vivienda o de copar puestos de trabajo que, a su juicio, deberían ser para lxs nativxs? Y es frecuente el racionamiento que lleva a la conclusión de que el/la inmigrante es responsable de la precarización de las condiciones laborales al aceptar un mismo trabajo en peores condiciones y peor pagado. No se piensa en la empresa como responsable última, que hace que el/la encargadx de realizar las entrevistas se permita decir que, o se acepta un trabajo de mierda y mal pagado, o ya se encargará de realizarlo otrx, que no están los tiempos como para elegir y lxs que están dispuestos a tragar son muchxs. Y en la mente del/la entrevistadx aparecerá con frecuencia como “tragador/a de condiciones pésimas” el/ la inmigrante. Los medios han conseguido que su interesado mensaje, que la voz de su amo, cale en un amplio sector de la población.

Y es que ya no se recuerda que hasta antes de ayer lxs inmigrantes hacían los trabajos que nadie quería en este país. Y que lo hacían en condiciones de semiesclavitud debido a nuestras “coherentes” leyes. La empresa chantajista siempre gana. Como la banca.

La última reforma laboral ya ha dado el pistoletazo para el “sálvese quien pueda”. Se pretende desregular el mundo del trabajo. Los convenios colectivos llevan camino de acabar como curiosidad en los museos. El contrato y sus modificaciones serán individualizadas. Tú y la empresa. David contra Goliat. Lo tomas o lo dejas. Sea como fuere, te jodes. Y ¿la culpa fue del/la inmigrante? No. La culpa fue de quienes, unxs más que otrxs dejamos hacer. Pero la xenofobia, convenientemente abonada y regada, una vez que arraiga es difícil de arrancar. Parece que unx se siente mejor creyendo saber que la culpa es de otrx, especialmente si ese otrx es el más débil.

“Relacionada”: Giro migratorio: Marruecos recibe a 5.000 trabajadores españoles sin papeles http://www.economiadigital.es/es/notices/2014/05/la_inmigracion_se_gira_espana_exporta_5.000_trabajadores_ilegales_a_marruecos_54597.php


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