Grupo “Apoyo Mutuo”

03El APOYO MUTUO entre las personas, la cooperación social de los individuos para vivir en sus comunidades, ha sido y es el motor de la historia de la humanidad. La competencia, el mercado y la globalización capitalista han puesto precio a la trama de la vida: dominando y explotando a las personas, expoliando el patrimonio natural y envenenando la Tierra nos niegan el futuro.

El APOYO MUTUO es la fuente de donde mana la resistencia social
al capitalismo y a todos los poderes establecidos. Para luchar hay que
apoyarse mutuamente; abandonamos la servidumbre voluntaria y
nuestra rebeldía se hace fuerte cuando unos y otras sentimos el
aliento de la cooperación. Entonces formamos un sólo cuerpo
social animado por la potencia de nuestras necesidades,
alimentado con nuestros deseos y sueños.


En el siglo XIX un fantasma recorrió Europa… un fantasma que juntó sus pedazos para tomar cuerpo en el movimiento obrero, un cuerpo en pos de la revolución social para acabar con la explotación del industrial. Sociedades, ateneos, asociaciones, bolsas de trabajo, mutuas, sindicatos, partidos, grupos afines, asambleas, consejos, sabotajes, piquetes, boicot, huelgas, insurrecciones, revoluciones fueron el fruto del APOYO MUTUO entre los trabajadores.

Si algo nos enseña la historia a lo largo de los siglos (sobre todo en los dos últimos) de asaltos a fortalezas, castillos y palacios de invierno, es que las revoluciones no se hacen de la noche a la mañana, no tienen una fecha determinada en el calendario, ni un lugar central en el espacio. Desde la Comuna a la Revolución Rusa la experiencia nos muestra la toma del poder político o de la calle de forma momentánea, ya sea por días o por años, pero no la continuidad revolucionaria.

Los cambios sociales no son fruto de una batalla final o crucial, la revolución social no es un momento por muy estratégico que sea, es el fruto madurado lentamente, producto de miles y miles de luchas sociales que generan contrapoder, alternativas, cambiando las relaciones de producción, los hábitos de consumo, la cultura, el poder político, la microfísica del poder, las relaciones con nuestro medio natural. Esto también nos lo enseña la historia.

Existieron siglos oscuros y pueden venir largos períodos donde la explotación y el desorden social dominen, pero si en la negra noche de la explotación se encienden luces y el desorden deriva en resistencia social podemos asegurar que la aurora se acerca; para vislumbrar el alba nos falta un movimiento antagonista, sincronizado, estrategias que hagan posible pasar de la resistencia a la revolución social.

El inmenso error cometido en los dos últimos siglos es querer combatir al enemigo capitalista con sus mismas armas y estrategias. No se puede combatir a una sociedad militarizada creando un ejército, ni a la explotación capitalista aceptando sumisamente la mediación salarial, o pretender el final del patriarcado con la asunción de roles machistas por parte de las mujeres. Al igual que la reapropiación social de la riqueza y la cultura de la diferencia son respuestas estratégicas adecuadas al capitalismo y al patriarcado, la forma de organizarnos, de relacionarnos, también forman parte de una estrategia… (en construcción)